¿Qué revolución?

Es la nuestra una sociedad basada en el momento, para evitar pensar que algún día vamos a morir. Ansia de poder, de trascendencia, de felicidad momentánea o perdurable que nos eviten pensar en ese futuro seguro. ¿Vivimos mas años por vivirlos o para retrasar el fatídico momento? Las religiones nacieron como un medio natural de intentar quitar ese miedo, sin embargo la corrupción de las iglesias llevo a que ese objetivo no se obtuviese, lamentablemente, y a la vez desacredito ese medio. ¿Qué nos queda? Admitamos que el mundo no es correcto, que lo que falta es el amor a la vida, que eso es lo que tendríamos que enseñar, ¿pero como?, y sobre todo, ¿a que precio? Pensar en lo que se tendría que sacrificar, en que derecho tenemos de hacerlo si nos fuera posible, la realidad de que estamos perdidos y que la posibilidad de un mundo mejor solo se abre para nuestros hijos, nietos o biznietos, es un obstáculo tal vez demasiado grande.
¿Si pudiéramos, deberíamos hacerlo?, ¿por qué el mundo este equivocado tenemos derecho a eliminar aquello en lo que cree todo el mundo, para instaurar algo que, en el mejor de los casos, sepamos que es mejor? Es algo en lo que tendríamos que reflexionar, el precio de una revolución, en el fondo, pensar si existe cierto privilegio de la persona que esta viviendo ahora sobre la que vivirá dentro de cien años. El precio de lo que amamos, lo que somos, frente a lo que será, frente a lo que no tendrá nada que ver con nosotros, solo con lo que hagamos. Las revoluciones empezaron con explosiones de odio, ¿tan egoísta es la raza humana como para no poder empezar una racionalmente? Que debemos hacer, que somos capaces de hacer y que estamos dispuestos a sacrificar son las ideas que me gustaría aclarar algún día. La realidad, es que el mundo mejor que podamos obtener no nos pertenece, ni siquiera podremos disfrutarlo, ¿cuánta generosidad hay en cada ser humano?
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aLmA -